Inés Dussel, Dra. en Educación en FLaCSo, da sus impresiones sobre algunas de las cuestiones más importantes de los modelos 1x1.
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Me parece sumamente relevante la mención que hace al rol de la escuela como articulador e institución pensadora de nuevas estrategias y posibilidades: frente a algunas posturas que ya le expidieron a la escuela el certificado de defunción, en tanto institución clave de la modernidad (como el Estado o el sistema capitalista, sólo que estos últimos mantienen una saludable vigencia), coincido en que debe ser un espacio rescatado y donde debemos repensar nuestras prácticas como docentes (o sea, EN la escuela). Esto implica empoderarnos de las nuevas herramientas, para poder incorporarlas a nuestra cotidianeidad de manera crítica y productiva para toda la comunidad educativa.
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Aquí Dussel plantea tres puntos interesantes.
1) Organización del espacio áulico. Los modelos 1x1 imponen, aparentemente, una nueva distribución: pierde vigencia la organización "frontal" (todos y todas las y los estudiantes mirando al pizarrón/docente), planteando alternativas como la ronda o el agrupamiento. Yo me pregunto, ¿esto es una novedad de los modelos 1x1? Creo firmemente que el modelo 1x1 no implica necesariamente una nueva distrubución, a la vez que una educación "pizárrica" tampoco implica necesariamente una distribución frontal. El eje, creo, está en el tipo de actividad. Y aquí me refiero al concepto que Dussel utiliza de "tras bambalinas". 2) El/la docente no tiene que "irse" de un lugar de control para "esconderse" entre bambalinas, a mi juicio: todo depende de la actividad o tarea didáctica que se esté desarrollando. Imagino que habrá tareas donde el rol del/de la docente implicará más "control" por parte de éste/a, y otras en las que la actividad demandará más una tarea "coordinadora", y ahí sí entre esas bambalinas. La confianza del/de la docente hacia sus alumnos y alumnas no es algo que antes no existía y ahora (con la netbook) debe existir, sino que es una construcción que está, en gran parte, mediada afectivamente. De modo que esa confianza para usar la netbook a la que se refiere Dussel es (debería ser) preexistente a la llegada del nuevo dispositivo: sólo de esa manera será efectiva y permitirá la tan ansiada independencia de las y los alumnos. 3) Este punto (en realidad planteado por Dussel en segundo orden) habla del problema "disciplina/actividad". El proceso enseñanza/aprendizaje orientado a una producción es una buena forma de lograr un nuevo vínculo con las y los estudiantes, mediante la valoración y estímulo a sus producciones. Pero, como dijeron colegas míos que no son precisamente "tradicionales", en algún momento "hay que explicar". El ejercicio de la teorización es parte fundamental del paso por la escuela, y ello implica momentos de reflexión y cuestionamientos en busca de la abstracción teórica que permita desarrollar un pensamiento crítico. El dejar el proceso enseñanza/aprendizaje librado solamente a la producción de videos u otros soportes, aleja esa intención base que muchos docentes tenemos al dedicarnos a esto: formar un sujeto analítico, crítico y cívicamente responsable.
Como corolario, me gustaría agregar que muchas de las cuestiones implicadas en los modelos 1x1 me remiten al paradigma neoliberal: el "matar" a la escuela por moderna, el pensar sólo en los intereses del usuario (esto, en otros ámbitos, se llama toyotismo), el dedicarse a la producción sin reflexión. Esto sumado a algunas avanzadas que creen que "el problema de toda la sociedad empieza por la educación", como si las chicas y los chicos fueran repollos que no tienen familia, ni condiciones materiales de existencia, a las que una "educación vetusta y arcaica" arruina (ergo, saquémoslo de esa institución siniestra). Los y las docentes debemos modificar prácticas y hábitos, en muchos casos debemos incorporar amor a nuestra tarea, y ahí sí, empezaremos a cambiar las cosas. Para esto no hace falta derribar escuelas, ni siquiera hacen falta netbooks, aunque estas últimas sean una muy buena oportunidad para repensarnos. Hace falta compromiso, amor y fe en las chicas y los chicos que nos justifican el día.